Mateo 5:1-3

Jesús empieza la predica más larga en los evangelios con una frase simple: bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Muchos enseñan que nos está diciendo que debemos evitar de aferrarnos a las riquezas, pero la verdad detrás esta declaración es una mucho más humillante y espantosa si no nos arrepentimos de nuestro pecado.

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