
Lo complicado para las misiones y, por lo tanto, los misioneros, de nuestro ministerio es poder distinguir entre la cultura y la Escritura; pues nuestro anhelo siempre es ser cristianos escriturales y no culturales.
Hace un momento leí un titular que decía: El infierno es real… y peor. ¡Cuánta verdad en esta frase! Pienso a menudo que algunos cristianos realmente no creen o tienen dudas de la realidad del infierno, ya que lo veo ausente en los mensajes; y en la hora de hacer evangelismo, pasa tan rápido en nuestras frases y palabras que ni notamos la seriedad del asunto.
Sutilmente, nos hemos dejado influenciar por nuestra cultura al pensar que debemos respetar tanto a las personas que hablarles del infierno. Puede ser un indicio de falta de respeto, ya que los podemos ofender, confrontar y hasta molestar. Lo más curioso es que muchas personas aprecian tanto cuando el cristiano es claro y directo.
Recordemos que el autor del cristianismo – Jesucristo- habló más del infierno que nadie en la Biblia, ahora ¿por qué nosotros, como sus embajadores, evitamos usarlo?
Cierto predicador dijo una vez: “¿Cómo puedes tú, siendo inconverso, acostarte tranquilamente por la noche, tú que no sabes si te despertarás en tu cama o en el infierno?” Hoy nuestra cultura condenaría tales palabras, ya que pueden sonar tan ofensivas.
Leamos lo que dice Apocalipsis 20: 12 – 15:
“Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie delante del trono, y los libros fueron abiertos; y otro libro fue abierto, que es el libro de la vida, y los muertos fueron juzgados por lo que estaba escrito en los libros, según sus obras. Y el mar entregó los muertos que estaban en él, y la Muerte y el Hades entregaron a los muertos que estaban en ellos; y fueron juzgados, cada uno según sus obras. Y la Muerte y el Hades fueron arrojados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda: el lago de fuego. Y el que no se encontraba inscrito en el libro de la vida fue arrojado al lago de fuego.”
y Marcos 9: 43 – 45:
“Y cualquiera que haga tropezar a uno de estos pequeñitos que creen en mí, mejor le fuera si le hubieran atado al cuello una piedra de molino de las que mueve un asno, y lo hubieran echado al mar. Y si tu mano te es ocasión de pecar, córtala; te es mejor entrar en la vida manco, que teniendo las dos manos ir al infierno, al fuego inextinguible,
Y si tu pie te es ocasión de pecar, córtalo; te es mejor entrar cojo a la vida, que teniendo los dos pies ser echado al infierno, donde EL GUSANO DE ELLOS NO MUERE, Y EL FUEGO NO SE APAGA. Y si tu ojo te es ocasión de pecar, sácatelo; te es mejor entrar al reino de Dios con un solo ojo, que teniendo dos ojos ser echado al infierno, donde EL GUSANO DE ELLOS NO MUERE, Y EL FUEGO NO SE APAGA.”
Desde la visión Bíblica el infierno es real, no es simbólico. Pero ¿por qué existe? Porque el Dios bíblico es justo, y no tiene nada de corrupción en Él; y todos nosotros pagaremos nuestras consecuencias de ser pecadores porque nadie puede engañar a Dios, pues él no puede ser burlado, y todo lo que sembramos vamos a cosechar.
Nosotros nos hemos declarado enemigos de Dios, y en Romanos 3 el Apóstol Pablo deja muy claro que no hay ni un solo hombre justo en la tierra, sino todos somos pecadores y por consecuencia estamos declarado rebeldes ante Dios. El hombre no ha creado a Dios, y Él no es un “genio de la lámpara” que cumplirá nuestros caprichos. Dios es el Creador y Señor; Dios es el Señor, y tú estás en sus manos. Nos hemos metido con un Ser Eterno y el castigo debe ser eterno. Por eso existe el infierno.
Yo tenía la idea equivocada que en el infierno hay un diablo con “cachos y cola” ardiendo con su trinche, castigando a todos aquellos que llegaron a sus manos. No hay nada más lejos de la realidad; en el infierno el diablo y todos sus seguidores estarán sufriendo eternamente en un ¨fuego que no se extingue” y todas las personas que finalmente pararán allí son plenamente conscientes de su situación. Por supuesto que nuestra predicación no debe estar centrada en el infierno, pero veo con cierta frustración cómo estamos perdiendo esta doctrina fundamental de las Escrituras. Hoy, más que nunca, a los cristianos nos da ansiedad cuidar a los animales, el ambiente y lo que es evidente lo dejamos de lado.
La Biblia dice en Hebreos 10:30-31:
Pues conocemos al que dijo: MIA ES LA VENGANZA, YO PAGARE. Y otra vez: EL SEÑOR JUZGARA A SU PUEBLO. ¡Horrenda cosa es caer en las manos del Dios vivo!
Pues podemos pensar equivocadamente que en el infierno estaremos separados de Dios eternamente. Sin embargo, no es así; es mucho peor, porque no existe ningún lugar donde Dios no está. El problema del infierno es justamente que Dios está, y su ira constantemente cae sobre los que están allí. El fuego consumidor de Dios caerá sobre todos y cada uno de los que habitarán en el infierno.
Como iglesia, debemos prender las alarmas y la urgencia de predicar el evangelio. Ésta debe ser nuestra prioridad: predicar para que nuestras comunidades y naciones conozcan a Cristo, que nos mostró su amor muriendo por nosotros en la cruz para salvarnos de este lugar terrorífico.
Pastor César Ayala